Pasó de ser una bebida de ceremonia japonesa a estrella indiscutible de cafeterías y redes sociales. El matcha está en lattes, postres y hasta en la repostería más comercial. Pero ese éxito tiene una factura: el mundo atraviesa lo que la Asociación Japonesa del Té describe como la primera gran escasez de matcha de la historia, y los precios lo reflejan.
Qué es (y qué no es) el matcha
El matcha no es simplemente té verde molido. Se elabora con tencha, una hoja que crece varias semanas bajo sombra antes de la cosecha, lo que concentra clorofila y aminoácidos y le da ese color verde intenso y su sabor característico. Después, las hojas se secan y se muelen muy lentamente, tradicionalmente en molinos de piedra, hasta convertirse en un polvo finísimo.
Como se bebe la hoja entera y no una infusión, aporta más cafeína y antioxidantes que un té verde común. También es un producto limitado por naturaleza: el matcha representa apenas un 6% de toda la producción de té de Japón y el mejor se obtiene solo de la cosecha de primavera.
Por qué falta y por qué sube de precio
La causa de fondo es sencilla: la demanda creció mucho más rápido que la capacidad de producir. Según reportes del sector, el consumo mundial se multiplicó varias veces en apenas cinco años, mientras que plantar y hacer productiva una nueva planta de té toma años. A eso se suma una población de agricultores envejecida —Japón perdió decenas de miles de productores de té en las últimas dos décadas— y las olas de calor de 2024 y 2025, que dañaron cosechas de tencha de alta calidad.
El resultado se nota en la balanza. Los precios del tencha en subasta prácticamente se duplicaron en 2026 respecto del año anterior, y en algunas zonas la primera cosecha alcanzó niveles récord en décadas. Incluso hubo tiendas en Tokio que, ya entrado 2026, limitaban la venta a una lata por cliente. Y como el proceso de molienda es lento, las fábricas no logran ponerse al día cuando la demanda se dispara de golpe.
Cómo reconocer (y preparar) un buen matcha
Con la escasez llegaron también las mezclas de baja calidad y los productos con "sabor a matcha" que poco tienen que ver con el original. Estas pistas ayudan a elegir mejor y a aprovecharlo:
- Grado ceremonial o culinario: el ceremonial es más suave y se bebe solo; el culinario, algo más amargo, rinde bien en lattes y repostería.
- Origen claro: zonas como Uji (Kioto), Nishio o Kagoshima suelen indicar procedencia y trazabilidad.
- Color: busca un verde vivo y luminoso; los tonos amarillentos o apagados delatan hoja de menor calidad o poco fresca.
- Desconfía de gangas: un matcha real es caro por definición; precios muy bajos suelen esconder mezclas.
- Consérvalo bien: hermético, lejos de la luz, el calor y la humedad, mejor en frío, y consúmelo pronto.
- Prepáralo con cuidado: agua a unos 70-80 °C (no hirviendo) y bate en zigzag con el chasen hasta lograr una espuma fina.
La buena noticia para los aficionados es que el matcha no va a desaparecer. La menos buena es que, según los analistas del sector, difícilmente vuelva a los precios de antes: la escasez movió el piso hacia arriba. Mientras tanto, quizá la mejor forma de disfrutarlo sea como se hizo siempre en Japón: con calma y sin desperdiciar ni un gramo.
Fuentes: Global Japanese Tea Association y TIME.
Por Redacción Block · 1 de julio de 2026
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